Diario de un bebé

Sólo llorar y no entender, el cruel desarraigo
Cuando la luz vi., nada podía hacer
Brazos me protegían de aquello, que no entendía
Más que llorar no podía, al encontrar en arrullos amparo
En el cariño sin reparos y en pechos saciadores
Al amor descubrir.
En batallas de trastablillos, a la gravedad sucumbir
Claudicando pretensiones, el primer beso le daba
Grandes obras vendrían, la dócil tierra era mía
Solo tiempo le pedía, argamasa y moco podían
Sin más esfuerzo mostrar, a otros seres que había
Hojas, gusanillos y hormigas, una naranja se resistía
Los pájaros no entendían, que eran míos sus colores
Que yo mandaba en esa mar.
La interrupción vendría, como el perfume anunciaba
Para otro día el ajuste, de las cuentas quedaba
Con risotadas de altura, a otra fiesta me iba
Agua, burbujas, y alguna lágrima extorsiva
Solo unos pechos rebosantes, resarcirán la afrenta
Hipnótica revancha, la del amor
En mi mundo sin dientes.